El avance importante aquí no fue visual sino conceptual: dejar de pensar en Tradus como “algo que hay que exponer” y comenzar a pensar en una capa semántica con herramientas bien delimitadas.
Eso cambió la conversación por completo, porque el proyecto dejó de verse como un proxy técnico y empezó a sentirse como una pieza de producto interno para consulta operativa y ejecutiva.